
LUCAS TRAPAZA, Cuenca.- Según pública una encuesta del instituto “Porbes”, los jóvenes españoles, preguntados sobre su futuro ideal, han elegido la carrera de obispo como la que más se ajusta a sus objetivos para esta vida. Al parecer, la presencia casi nula de algún tipo de esfuerzo físico en las funciones de los prelados es una de las ventajas que más valoran nuestros cachorros, junto al morbo y cachondeo de poder escuchar todo tipo de sordidas confesiones realizadas bajo secreto. Vamos, que rascarse los cojones a diario y eschucar los cotilleos de los fachas del barrio es un caramelo que a la peña le pone mogollón. Y es normal. Si a todo esto le unimos que uno puede opinar de política, poner a parir a todo cristo en nombre de la unidad de España y luego no pedir perdón por haber paseado al dictador enano bajo palio durante casi cuarenta años, llegamos a la conclusión que la juventud puede ver en esta dedicación una de sus máximas aspiraciones: la impunidad y el cachondeo diario.